Éste será un post corto, ya que entiendo, queridos amigos, que en su mayoría coincidirán con estas humildes líneas. En estos últimos años, muchos de nosotros nos hemos preguntado qué es lo que está pasando con nuestra sociedad, y probablemente todos tengamos una respuesta correcta y directa que nos lleva a una misma conclusión: "nos hemos sobreanimalizado"
Sí, vemos en las escuelas, que castran la curiosidad del ser humano y los condicionan trágicamente a un mundo de un solo camino, en donde el que piensa diferente es malo y el que obedece el pensamiento del profesor es el bueno. En los hogares donde las comparaciones innecesarias frustran los pequeños triunfos y en las sociedades, donde las marcas no piensan, donde muchas de ellas solo actúan cual reptiles buscando un placer monetario, y no ven que son estímulos para millones de personas que por esencia aprenden por imitación.
Es por ello que desde mi pequeño espacio y desde mi sencilla profesión deseo decirles: Basta de publicidad animal, basta de marcas acéfalas, a las que les cuesta razonar y pensar en las consecuencias de sus mensajes. Queridos Amigos cómo no molestarse con estrategias de marketing y publicidad que son cómplices y alimentan el lado más oscuro de la mente humana. Déjenme explicarles.
Colegas y amigos, una "marca pensante", coherente y que busca ser una lovemark en un futuro y no una "fanaticmark", no debe minar los valores de su propia filosofía, como hoy lo han hecho Alianza y lo hará pronto Universitario con sus nuevos productos estrellas (dicho sea de paso no son ningún nuevo valor futbolistico): sus nuevas bebidas alcohólicas. Que en en el caso de la Cerveza Alianza Lima ya vendió más de 50 mil cajas en sus primeros tres días.
Preguntémonos: ¿un club de fútbol que promueve el deporte y que castiga a sus jugadores por hacer desarreglos con cigarros y alcohol, ahora les dicen que sonrían frente a las cámaras con una cerveza en la mano?
Pero lo más grave no es esto, sino que conociendo a su público objetivo, hinchas que en su gran mayoría se mueven bajo instintos y pasiones, se les motiva a desbordarse aun más con este producto que los dejará sin un solo de sus sentidos. ¿Eso se puede considerar una marca? ¿Vale la pena emocionarse con quien te hace daño?
Indignado e impotente termino lo que prometió ser un post corto y no cumplió, pensando y comunicando que: las marcas que no piensan en el bienestar de sus consumidores, son solo el reflejo de la podredumbre de un grupo de personas que se hacen llamar marketeros y publicistas o gente de negocios. Con el perdón de aquellos que sí llevan hidalgamente esta maravillosa carrera, que hoy, y de eso doy fe, intenta ayudar a sus consumidores a gestionar mejor sus emociones.
Las marcas que educan tienen un gran campo por conquistar, ¡qué estamos esperando!




